Tu y Yo dos cuerpos, un alma.
La temperatura calida, nuestros cuerpos Frescos.
Un solo sentido, una sola razón.
Y se acercan nuestros cuerpos
Y se acelera el corazón.
El ambiente pasa de calido a húmedo.
Y solo se vive por la presión del momento.
Y es más fácil escuchar el silencio que la conciencia.
Y es que la conciencia no sabe de esto.
Y se cansa de llamar mientras los ojos se pierden.
Y solo se puede sentir la humedad del pecado original.
Y abrazas con tanta fuerza mi cuerpo.
Mientras tu lengua recorre todas mis entrañas
Quemando cada uno de mis complejos.
Y que le importa al alma si vive o muere en el intento.
Solo desea ser doblegada, domada, encarcelada, ejecutada.
Y besas toda la fuente de vida que vive en mí.
Y permites que recorra el torrente de vida que vive en ti.
Tus dedos en mi pelo, me dejan sentir que te pertenezco.
Más deseas que te lo pida y que sea yo quien decida.
Y en un grito que más que de la boca sale del infinito.
Se interrumpe el silencio, El ambiente parece arden en llamas.
Un grito y otro, me pides y te pido…te pido y me pides.
Maldices, maldigo, damos gracias a Dios por estar VIVOS.
Y se acelera el pulso, y ya no somos ni tú ni yo
Solo somos uno, nuestros cuerpos tan juntos que parecen dos piezas
Ajustadas de un rompecabezas perfecto.
Y pareciera inmenso y eterno, y me deseas y te deseo.
Y se hacen nuestros cuerpos perfectos, me sujetas
Me acaricias, me posees y yo me dejo… pues esta vez
Vuelvo a ser tuya, Es tu posesión tan fuerte tan justa.
Que solo deseo una y otra vez ser tuya. Y se completa el grito
Y los dos unidos, recibimos la mejor bendición de un pecado.
Y como quien desciende en una montana rusa después de haber llegado
Hasta el más alto de su estructura, regresamos a aquella vida mortal.
Mojados de vida, radiantes de felicidad… y se sella con un beso de gracia…
Mas que de agradecimiento por estar juntos… por saber que será una experiencia
En común, única, viva… Que aunque se hace como si fuera la ultima.
Se vive con la esperanza de volver a bailar al ritmo del éxtasis.
Y los dos unidos, recibimos la mejor bendición de un pecado.
Y como quien desciende en una montana rusa después de haber llegado
Hasta el más alto de su estructura, regresamos a aquella vida mortal.
Mojados de vida, radiantes de felicidad… y se sella con un beso de gracia…
Mas que de agradecimiento por estar juntos… por saber que será una experiencia
En común, única, viva… Que aunque se hace como si fuera la ultima.
Se vive con la esperanza de volver a bailar al ritmo del éxtasis.
Karen Alvarez